Janet Guerra

Muchas veces, más que el dolor en sí, es el miedo al sufrimiento el que no nos deja vivir la vida. Y vivimos protegiéndonos preventivamente de un golpe que nunca llega... y es tal el miedo que apenas si respiramos, no vaya a ser que el dolor nos encuentre por el camino...
A esas alturas el daño más grande ya está hecho, nos lo hemos infringido nosotros mismos... A lo único que hay que temer, en realidad, es al miedo, porque todo lo demás tarde o temprano pasa de largo.
No hay mal que dure cien años...
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